En la jornada de ayer, aprovechamos nuestro tiempo al máximo. Dado que, al igual que nosotros, los alumnos adultos del CPIA 2 de Bolonia asisten a sus clases en horario de tarde-noche, aprovechamos la mañana para visitar el centro de la ciudad y conocer su amplísima historia y legado cultural. Visitamos la Sala Borsa, una impresionante biblioteca y sala pública a la vez que centro de participación ciudadana. También el Palacio Archiginnasio, y su espectacular teatro anatómico que sobrevive al tiempo y las bombas.
Tras los lugares de ciencias, tocó el turno a los del alma, y disfrutamos de la Basílica de Santo Stefano, conocida como “las siete iglesias”, y la catedral (que resultó no ser la catedral) de Bolonia. Nuestro alumnado se interesó por la arquitectura, el arte y la historia que les rodea, y, durante las horas posteriores, hubo interesantes charlas acerca de lo divino y lo humano.
Por la tarde acudimos a la escuela para realizar las actividades que habíamos planteado dentro de nuestro acuerdo de aprendizaje. El tema a tratar, el agua. El alumnado adulto de la escuela boloñesa nos expuso su trabajo “Bolonia, ciudad del agua”, en diferentes idiomas, ilustrando acerca de la importancia histórica del agua en esta ciudad desde el punto de vista económico, social y cultural. Tras esto, nuestros alumnos presentaron su trabajo acerca del agua en el mundo rural, y más concretamente en la zona de los Guájares; una presentación también bilingüe que despertó el interés de nuestros interlocutores, con los que interactuamos activamente, salvando la barrera lingüística con nota. Hemos quedado muy sorprendidos al tiempo que emocionados por el trabajo que nuestros colegas llevan a cabo, así como por las historias del alumnado y su esfuerzo y ganas, a pesar de las diferencias y dificultades.
Jornada que podríamos llamar del renacimiento: de lo humano y lo divino, de alimento espiritual y físico (bendita pasta y pizza), de aguas que se encuentran, se mezclan y enriquecen.

